«La persona íntegra enfrenta muchas dificultades, pero el Señor llega al rescate en cada ocasión. Pues el Señor protege los huesos de los justos; ¡ni uno solo es quebrado! Sin duda, la calamidad alcanzará a los perversos, y los que odian a los justos serán castigados. Pero el Señor redimirá a los que le sirven; ninguno que se refugie en él será condenado».
(Salmo 34:19-22 NTV)