Continuamos con el segundo discurso dado por Jesús a Sus discípulos. Anteriormente habíamos visto que nuestro Señor Jesucristo les había manifestado a ‘los suyos’ lo mucho que les amaba y la necesidad de que ellos permanezcan en Él y lleven frutos. Asimismo le habló de cuán grandes cosas había hecho por ellos. En esta ocasión Él les habla acerca de que ‘el mundo los aborrecerá’, que debido a que Él es su Señor el mundo los odiará. He de entenderse que Jesús les dice estas cosas para fortalecerles espiritualmente ya que Él había tenido la experiencia en ese sentido y se avecinaban períodos de continua persecución para ellos.

Vamos a iniciar dándoles una acepción general de a qué se refiere la Biblia como ‘mundo’ en el contexto aquí utilizado en Juan 15. Esta palabra tiene varios significados, entre ellos lo podemos ver como un sistema social, abarcando esto la moralidad; así también como un sistema filosófico incluyendo esto la lógica e ideología; y por último el ambiente de pecado dirigido por Satanás, tal como lo expresó Cristo en Juan 12:31 «Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera»; aquí habla de Satanás o el diablo quien es “padre de la mentira y de las tinieblas”.

El diablo ha desviado el corazón del hombre extraviándole de la verdad y haciéndole creer que se debe vivir para los placeres de la carne y la búsqueda desmedida del dinero, unido esto a la inmoralidad y depravación social; faltando, los que tales cosas practican, a los principios bíblicos establecidos en la Palabra de Dios.

Jesús les dice a los suyos que “ellos saben que a Él lo han odiado antes que a ellos” (Juan 15:18), siendo esto una invitación a que reflexionen ya que estos había presenciado las ocasiones en que los judíos habían expresado su odio con palabras llamándoles a Él glotón, pecador, loco, endemoniado, etc. Asimismo, vieron los momentos en los cuales el odio de ‘los del mundo’ era representado con hechos violentos, pues varias veces tomaron piedras para atacarle.

Debemos destacar aquí el ‘rechazo’ que siempre tuvo el pueblo judío hacia Jesús como “el Mesías” esperado, quien había sido puntualizado como tal con ‘toda’ claridad en los libros de los profetas. Pero ocurrió que Jesús no llenaba las falsas expectativas de ellos, quienes esperaban a un rey poderoso que liberara a Jerusalén del yugo romano y restaurara el reino del Israel. Esto nos trae a la memoria las diversas formas en las cuales trataron de quitarle la vida a Jesús desde su infancia, es por eso que el Señor desea advertir ‘a los suyos’ de lo que prontamente iba a acontecerles, pues el pueblo no se conformaría con rechazar al “Mesías” y darle muerte, sino que iniciarían una cacería en contra de ‘los suyos’.

Cristo da estas palabras de consuelo a ‘los suyos’, pues a estos solo les esperaría rechazo, odio y persecución por parte del Estado Romano quienes habían asumido una posición exageradamente hostil en contra de los cristianos. Cuando el Apóstol Juan escribió este libro la iglesia estaba atravesando por una fuerte persecución pues el ‘ser cristiano’ (nombre dado en honor a Cristo), era motivo suficiente para ser perseguido y hasta condenado a la muerte, ya que en esa época era ilegal ‘ser cristiano’. Es preciso decirles que la primera vez que somos llamados cristianos está en Hechos 26:28 «Entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades a ser cristiano».

Pues bien, el Señor les dice a ‘los suyos’ que si fueran del mundo, el mundo los amaría, esto sucede porque el proceder de un cristiano y sus acciones distan mucho de lo que el mundo tiene como patrón. Pero !qué hermoso! cuando el Señor dice que Él “los escogió del mundo y es ese el motivo por el que son odiados por el mundo” (Juan 15:19). Todos los que aceptaron al Señor y fueron Sus discípulos perdieron el interés por las cosas pecaminosas del mundo debido a que Él los pasó de las tinieblas a la luz, de la muerte a la vida, tal como dice Juan 5:24 «De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida».

Más adelante Cristo les dice “que el siervo no es mayor que su Señor”, y esto me recuerda unas palabras hace muchos años me dijo un maestro de enseñanzas bíblicas: “si al Señor le llamaron endemoniado, ¿cómo llamarán a Sus discípulos que viven con Él?” Cristo pasó muchas humillaciones e insultos, ¿quiénes somos nosotros para ser tratados diferentes por amor a su nombre? Nosotros no somos merecedores de mayor respeto ni mejor trato que Jesús nuestro Señor, pues somos sus siervos y somos inferiores a Él.

Amados hermanos y amigos, debemos tener por seguro que quizás seamos objeto de burlas porque nosotros, al igual que los discípulos de Jesús a los cuales les hablaba de forma presencial en ese entonces, también hemos abrazado la fe, sabemos quién es nuestro Señor, amamos a nuestro Padre Celestial y nuestro mayor anhelo es agradarle. Entonces, no se preocupen si intentan acusarles trayendo a su memoria su pasada manera de vivir y de la cual el Señor le sacó; o si se burlan porque ya no comparten el comportamiento pecaminoso de ‘los del mundo’. En fin nuestro propósito es imitar a Cristo tal como dice Efesios 5:1-2 «Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante».

Nuestro comentario final es sobre Juan 15:22 «Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado». Es bueno mencionar que en “el judaísmo se instruía que a mayor conocimiento se demandaba mayor responsabilidad” por lo que los discípulos al escuchar esta advertencia les resultaba familiar, y un ejemplo de esto lo podemos obtener leyendo la parábola “El Siervo Infiel” en Lucas 24:41-48, les escribo lo que dice en Lucas 24:48b «porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá».

Amados hermanos y amigos, Jesús siempre expuso lo que era pecado y ofendía a Dios pero también decía cómo Dios quería que se comportara el cristiano. Hoy día el Señor continua hablando a través de la Biblia, continua presentando el plan de salvación a través de cristianos, ministros y Su iglesia; pero igual hoy sigue siendo aceptado por algunos y rechazado por muchos. La propuesta de hoy día es la misma que Él presentó cuando vino por primera vez, enviado por Dios tal como expresa Juan 3:16 «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna».

Hoy el Evangelio se sigue expandiendo, se continúa predicando la doctrina del Señor; pero sucede que no hay excusas dice el Señor, sabemos qué es el pecado; y se nos ha dado igual oportunidad para acércanos al trono de la gracia con corazones arrepentidos y reconociendo a Cristo como nuestro Señor y Salvador. Preparémonos para Su pronta venida.

• Jesús es “el Camino”: Nos dijo cómo debemos conducirnos de “el lugar A al lugar B” (Mateo 7:14 «porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan»).

• Jesús es “la Verdad”: pues es quien nos liberta del pecado (Juan 8:32 «y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres»).

• Jesús es “la Vida” y nos regala vida eterna (Juan 11:25-26 «Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?»).

Mantengámonos firmes con la ayuda del Espíritu Santo y que siempre sea nuestro objetivo lo que dice Filipenses 3:14 «prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús».

Quiero finalizar recordándoles, como les he dicho anteriormente, que con este estudio que realizo no pretendo dar una certificada y legítima interpretación de la Biblia, sino más bien expresar desde “mi perspectiva particular” en apego a los conocimientos propios obtenidos por el estudio personal de las Escrituras, la revelación del Espíritu Santo, así como por las enseñanzas compartidas por hombres eruditos de la Palabra de Dios. Espero que estos estudios les sirvan a ustedes para iniciar sus lecturas propias, las cuales sean transformadas en “escudriñar con gozo los tesoros que se encuentran en la Biblia”, de manera que también puedan identificar y ofrecer una aplicación especial y personal a sus vidas y así ser saciados del manjar que el Señor nos brinda en su santa y bendita Palabra.

Dios les bendiga

Sandra Núñez