Esta historia sucede en el momento donde Jesús está sólo con ‘los suyos’, ya ahí no está con ellos Judas, quien salió para no volver más a juntarse con el grupo íntimo de Jesús. Ahora están los 11 hombres leales a quienes Él amaba y quienes también lo amaban a Él. Durante un poco más de tres años esos hombres habían dejado todo y le siguieron a Él, y lo hicieron con amor sincero, pero lo hicieron así porque Jesús los amo primero. Nos encontramos en el relato que nos cuenta que Pedro, uno de sus discípulos, prontamente lo negaría.

Recientemente hemos leído que Judas había salido para traicionarle y entregarlo, recordemos que sobre Jesús pesaba una orden de apresamiento, las autoridades judías dieron la información al pueblo y quizás hasta ofrecieron recompensa, Juan 11:57 «Los fariseos y los jefes de los sacerdotes habían dado orden de que, si alguien sabía dónde estaba Jesús, lo dijera, para poder apresarle». Quienquiera que supiera el paradero de Jesús estaba en la obligación de denunciarlo, las autoridades habían tomado esa decisión la cual podemos ver en Juan 11:53 «Así que, desde aquel día acordaron matarlo». Era una orden dada sin ningún tipo de fundamento, por pura maldad, pero a través de la misma se cumplirían muchas de las profecías escritas en la Palabra y por último “el plan salvífico de Dios”; la razón por la cual vino a esta tierra. Lo sorprendente fue que nadie esperaría que la entrega la hiciera uno de sus 12 discípulos.

Bien, después de la sentencia de muerte en algunas ocasiones Jesús estuvo libremente con las multitudes, pero los fariseos no lo detuvieron por la divina providencia de Dios, ya que ‘no había llegado su hora’ tal como Jesús lo había anunciado. Podemos ver Su valentía, ya que Su presencia pública la hizo en:

1. La entrada triunfal a Jerusalén: «Pero los fariseos dijeron entre sí: Ya veis que no conseguís nada. Mirad, el mundo se va tras él» (Juan 12:19).

2. Cuando había subido a adorar al templo y unos griegos le buscaban (Juan 12:20-26).

Ahora vemos que otro de Sus discípulos lo negaría. Jesús es quien se lo anuncia a Pedro, mostrando con eso su omnisciencia, el sabía todo. Pero aquí es bueno establecer la diferencia entre las dos situaciones luego de realizadas: Judas traicionó a Jesús y lo entregó a cambio de dinero, pero Pedro lo negó utilizando hasta juramentos y diciendo blasfemias y palabras maldicientes para que le creyeran que él no pertenecía al grupo de los 12 discípulos de Cristo. La traición de Judas fue un acto deliberado y muy bien planificado, pues hasta acordó que ‘lo identificaría con un beso’. En el caso de Pedro, jamás pensó que podría llegar a negar al Señor, se dejó llevar por las circunstancias, el temor y ‘su debilidad’.

Jesús conocía a Judas, por eso en varias ocasiones durante el lavamiento de los pies, les hizo saber a Sus discípulos “que no todos estaban limpio”, esto era refiriéndose a Judas. Pero el Señor también conocía a Pedro, sabía que él era impulsivo y conocía de su debilidad, sin embargo sabía también que realmente Pedro lo amaba.

Amados hermanos y amigos de la fe, recordemos que muy a pesar de haber sido lavados con la sangre del Cordero y transformados por el poder del Espíritu Santo, todavía somos hombres pecadores, aunque ya no sea una costumbre practicar el pecado. Aquí quiero dejarles con unos versículos que dijera el Apóstol Pablo:

• «Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte» (2 Corintios 12:10).

• «Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga» (1 Corintios 10:12).

• «No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar» (1 Corintios 10:13).

Otro comentario interesante es que Pedro quería saber adónde iba el Señor, no entendió realmente que volvía al Padre, y Pedro le decía te voy a seguir, y es allí donde vemos que el Señor le dice no puedes ir donde Yo voy, pues recordemos que iba:

1. A la cruz: A dar la vida por pueblo, a fin de quitar el aguijón de la muerte y la maldición de la ley y regalarnos una salvación tan grande que nos llevaría a estar en la vida eterna junto a Él.

2. Volvía al Padre: A preparar preciosas moradas para cada uno de nosotros. Se volvía a sentar en Su trono y a recibir Su gloria.

El Señor dijo que por “ahora” Pedro no podía ir, es decir que luego estará Pedro y todos nosotros los que le amamos, juntamente con Él por la eternidad. Mientras tanto le dejó una misión a Pedro la cual compartimos nosotros también, ese mandato está en Mateo 28:19-20 «Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén».

Quiero finalizar recordándoles, como les he dicho anteriormente, que con este estudio que realizo no pretendo dar una certificada y legítima interpretación de la Biblia, sino más bien expresar desde “mi perspectiva particular” en apego a los conocimientos propios obtenidos por el estudio personal de las Escrituras, la revelación del Espíritu Santo, así como por las enseñanzas compartidas por hombres eruditos de la Palabra de Dios. Espero que estos estudios les sirvan a ustedes para iniciar sus lecturas propias, las cuales sean transformadas en “escudriñar con gozo los tesoros que se encuentran en la Biblia”, de manera que también puedan identificar y ofrecer una aplicación especial y personal a sus vidas y así ser saciados del manjar que el Señor nos brinda en su santa y bendita Palabra.

Dios les bendiga

Sandra Núñez