El acontecimiento de este relato ocurrió durante las fiestas de Los Tabernáculos. En el versículo 12 nos encontramos con una gran verdad, que dejó atónitos a los fariseos: “YO SOY la Luz del mundo”, lo cual ellos consideraron una falta de respeto, y hasta atrevimiento el hecho de que Jesús se igualara a Dios. Este es el segundo ‘YO SOY’ de Jesús en este Evangelio, recordemos que en Juan 6:35 encontramos el primero de los Yo Soy declarados por el Señor, y el “Yo Soy”, es el nombre con el cual se identificó Dios en el Antiguo Testamento según Éxodo 3:14 «Y dijo Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y añadió: Así dirás a los hijos de Israel: "YO SOY me ha enviado a vosotros».

El hecho de Jesús decir “YO SOY la Luz del mundo”, estaba directamente relacionado a la ceremonia que se estaba efectuando dentro de la fiesta de Los Tabernáculos. Allí eran encendidos cuatro enormes candeleros, los cuales resplandecían de manera tal que iluminaban toda la ciudad de Jerusalén, esa luz quitaba las tinieblas de la noche. Esta declaración puede ser una alusión a lo dicho en Isaías 42:6 «Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones». Es decir, es como si Jesús le estuviera diciendo: “Yo Soy la Luz del mundo que alumbra por la eternidad, no como la luz de esta noche, que dura solo un día”.

La ceremonia de “Iluminación del templo” era una fiesta espectacular, por la esplendidez de la maravillosa iluminación que hacia brillar a la ciudad Jerusalén como un diamante, lo que permitía que todos anduvieran en los caminos de esa ciudad sin temor a tropezar.

Mis amados hermanos y amigos, Jesús declaró que Él es ‘la Luz de la vida’, lo que en hebreo quiere decir: la fuente de vida o la luz que da la vida. Sí, la mayoría de nosotros podemos dar testimonio de esa gran verdad, pues sólo por Él tenemos vida completa en nuestro ser integral.

Continuando con mis comentarios, la palabra griega que se traduce como “seguir” en éste versículo 12 es “akoluthein”, que incluye varias connotaciones diferentes, pero muy relacionadas entre sí, veamos:

• Soldado que sigue a su capitán: El soldado sigue a su capitán o jefe de comando donde quiera que éste vaya; así como nosotros los cristianos somos soldados que seguimos a Jesús, nuestro Señor.

• Esclavo que acompaña a su amo: Un esclavo siempre está a la disposición de su amo para servirle en todo. Nosotros somos los esclavos de Jesús por amor a Él, para servirle en todo cuanto sea necesario. Permítanme hacer un breve paréntesis en éste punto. Hoy en día se habla mucho de derechos humanos. Derechos que no corresponden a los cristianos verdaderos que siguen al Señor. Nosotros somos siervos y esclavos de Él, y vivimos para hacer solamente Su voluntad, y más que hacerla, deleitarnos en hacerla por Su gracia. Por ello, los verdaderos cristianos no podemos pertenecer a éste tipo de organizaciones, porque nosotros no tenemos derechos qué reclamar. Nuestros derechos están en Cristo, y a Él pertenecemos.

• Parecer de un sabio consejo: Nosotros como cristianos vamos siempre en la búsqueda del sabio consejo de nuestro Señor de manera tal que nos deleitamos haciendo siempre Su voluntad.

• Obediencia a las leyes del estado: Desde que aceptamos a Cristo como nuestro Salvador, tenemos “paternidad”, somos “hijos de Dios”, pero también tenemos una nueva “nacionalidad” somos ciudadanos del reino de los cielos, el reino de Dios, y por eso obedecemos Su Palabra, la cual gobierna nuestras vidas.

Pronto vemos como los fariseos tratan de quitar credibilidad a las Palabra de Jesús diciendo que Él daba un auto-testimonio que no es verdadero, lo cual no era verdad pues ciertamente el testimonio de Él era válido según la ley de Moisés la cual decía Deuteronomio 19:15 «No se levantará un solo testigo contra un hombre por cualquier iniquidad o por cualquier pecado que haya cometido; el caso será confirmado por el testimonio de dos o tres testigos».

Luego vemos la hermosa respuesta que les da el Señor, pues Su testimonio sí cumplía con la exigencia legal de dos testigos, pues el testimonio divino en favor de Jesús es dado por el Padre, nuestro Dios, y por Él mismo con las obras que hacía, así como la misma Palabra de Dios. Recordemos que la Biblia nos habla de los cincos testigos de Jesús que nos presenta el Evangelio de Juan 5:30-47, y de lo cual hice mi comentario en la infografía 19 de mis comentarios del Evangelio de Juan, en esta página.

Él, nuestro amado Señor Jesucristo vino a esta tierra no sólo para redimir al hombre, sino también para regalarnos lo más bello que tenemos, “la comunión con nuestro Padre, a través de la revelación de Dios que nos enseñó el mismo Jesús”.

Quiero finalizar recordándoles, como les he dicho anteriormente, que con este estudio que realizo no pretendo dar una certificada y legítima interpretación de la Biblia, sino más bien expresar desde “mi perspectiva particular” en apego a los conocimientos propios obtenidos por el estudio personal de las Escrituras, la revelación del Espíritu Santo, así como por las enseñanzas compartidas por hombres eruditos de la Palabra de Dios. Espero que estos estudios les sirvan a ustedes para iniciar sus lecturas propias, las cuales sean transformadas en “escudriñar con gozo los tesoros que se encuentran en la Biblia”, de manera que también puedan identificar y ofrecer una aplicación especial y personal a sus vidas y así ser saciados del manjar que el Señor nos brinda en su santa y bendita Palabra.

Dios les bendiga

Sandra Núñez