‘Yo Soy’ es el título con el cual Dios se identificó a Sí mismo en Éxodo 3:14, cuando Moisés le preguntó Su Nombre. En este libro de Juan encontramos los siete ‘Yo Soy’ de Jesús, indicando con eso Su Deidad. En este capítulo encontramos el primer ‘Yo Soy’ de Jesús, específicamente relativo al “Pan de Vida”, (Juan 6:35,48).

En las ocasiones que Jesús utilizó ‘Yo Soy’ en conversaciones con los judíos la gran mayoría de ellos se molestaron sobremanera y tomaron una actitud violenta porque entendían que Jesús se estaba igualando a Dios.

Resulta interesante que toda esta historia nos narra un diálogo que Jesús sostuvo con la multitud, específicamente con líderes de Israel, pues como sabemos les seguían constantemente para atacarlo. Ciertamente en esta ocasión la multitud estaba compuesta principalmente por tres grandes grupos:


1. Los que deseaban que Jesús hiciera señales, (Juan 6:28-40): Pretendían incitar a Jesús a que hiciera señales con el pretexto de que ellos pudieran creer que Él había sido enviado por Dios, y para lograr su objetivo utilizaban oraciones como «Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer » (Juan 6:31). Esto era una excusa más, pues las intenciones de su corazón no era reconocer que Él era el Cristo, sino obtener los beneficios de las señales, específicamente ‘comer’, ya que en este caso le pusieron de ejemplo el alimento que Moisés les dio en el desierto al pueblo hebreo, el maná, lo que a mí me hace suponer que:

a) Intentaban minimizar el milagro de la multiplicación de los panes y los peces mencionándoles que Moisés dio “maná”, y ese alimento fue dado diariamente por un largo tiempo y para millones de personas; mientras que Él nada más les dio pan una sola vez a miles de gente.

b) Querían inducir a Jesús a que hiciera un milagro similar de manera tal que ello volvieran a comer, pues nada más querían los beneficios sin compromiso.

c) Quisieron hacerle saber que si los alimentaba de forma continua y permanente Él tendría a muchos seguidores.

Que hermosa repuesta les da el Señor a este grupo «Jesús les dijo: Yo Soy el pan de vida; el que a Mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en Mí cree, no tendrá sed jamás. Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis» (Juan 6:35-36). Y por supuesto, no les hizo ninguna señal.

2. Los que murmuraban (Juan 6:41-51): Para ellos les era completamente imposible, alta pretensión e incluso una falacia, el hecho de Jesús dijera que había “descendido del cielo”, de hecho esta expresión se repite 7 veces (número de lo completo y perfecto). Sí, la encontramos dentro de los versículos objeto de éste estudio, (versículos 33, 38, 41, 42, 50, 51 y 58), y como podremos ver la mayoría de las veces en los párrafos referentes a los que “murmuraban”.

Otra contundente respuesta les da Jesús a este otro grupo de gente, «Yo soy el Pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que Yo daré es Mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo» (Juan 6:51). En esta ocasión el Señor claramente anuncia Su sacrificio por nosotros.

3. Los que contendían entre sí, (Juan 6:52-59): «Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer Su carne?» (Juan 6:52) Ya a estas alturas las discusiones estaban muy acaloradas, pues les resultaba insólito pensar en comer carne humana, definitivamente no entendían a Jesús.

La respuesta a este grupo de gente vuelve a ser reiterativa a Su sacrificio, pues ahora les habla de beber Su sangre «El que come Mi carne y bebe Mi sangre, en Mí permanece, y Yo en Él» (Juan 6:56). También podemos ver esto como una mención de la Santa Cena.

Amados hermanos y amigos, quizás en el pasado muchos de nosotros pertenecimos a cualquiera de estos grupos, y un día aceptamos al Señor Jesús como nuestro Salvador, y por eso hoy es maravilloso poder decir que se han hecho vida en nosotros los siguientes versículos:

«Ninguno puede venir a Mí, si el Padre que me envió no le trajere; y Yo le resucitaré en el día postrero» (Juan 6:44)
«De cierto, de cierto os digo: El que cree en Mí, tiene vida eterna» (Juan 6:47)
«El que come Mí carne y bebe Mí sangre, en Mí permanece, y Yo en él» (Juan 6:56)

Quiero finalizar recordándoles, como les he dicho anteriormente, que con este estudio que realizo no pretendo dar una certificada y legítima interpretación de la Biblia, sino más bien expresar desde “mi perspectiva particular” en apego a los conocimientos propios obtenidos por el estudio personal de las Escrituras, la revelación del Espíritu Santo, así como por las enseñanzas compartidas por hombres eruditos de la Palabra de Dios. Espero que estos estudios les sirvan a ustedes para iniciar sus lecturas propias, las cuales sean transformadas en “escudriñar con gozo los tesoros que se encuentran en la Biblia”, de manera que también puedan identificar y ofrecer una aplicación especial y personal a sus vidas y así ser saciados del manjar que el Señor nos brinda en su santa y bendita Palabra.

Dios les bendiga

Sandra Núñez