Este hermoso pasaje nos relata que Cristo da de comer milagrosamente a cinco mil personas. Él les provee de alimentos a esta gran multitud que le seguía debido a que habían visto los milagros o señales realizados por Jesús. Otra vez estas personas serían testigos presenciales de un nuevo milagro, un hecho imposible para las leyes de la naturaleza, y que solamente podía ser realizado por el maravilloso poder de Dios.

Este milagro es el único relatado en los cuatro evangelios, y el mismo tiene múltiples enseñanzas que enaltecen a Jesús, y que nos llevan a modelar lo enseñado. Debemos recordar lo que dice Romanos 15:4 «Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza». La Palabra es ‘viva y eficaz’ y siempre nos habla con una enseñanza para nosotros.

Comparto con ustedes mis hermanos y amigos lo que comento a continuación, las cuales son algunas de las enseñanzas que para mí tiene este pasaje a nuestras vidas hoy:

1. (Juan 6:2), “El Señor siempre tiene misericordia de los que les buscan”, (Efesios 2:4): Esta multitud vino en busca de Jesús porque habían visto Sus señales y milagros. Es de suponer que deseaban continuar viendo milagros y recibiendo las enseñanzas de Jesús, por eso es que Él, primero les dio la provisión divina, enseñándoles la Palabra, esto lo podemos ver en la lectura de este mismo relato en Marcos 6:34.

2. (Juan 6:5), “Dios conoce las necesidades de los que le buscan”, (Filipenses 4:10): Este pasaje no menciona que las personas se estuvieran quejando de hambre, sin embargo Jesús tuvo compasión de ellos y pensó en satisfacer la necesidad física más perentoria y profunda de todo ser humano, ‘alimentarse’.

3. (Juan 6:6), “Jesús es Omnisciente, Él sabía lo que había de hacer”: Jesús sabía lo que Él iba a hacer con respecto a la alimentación de las personas, solamente le preguntó a Felipe de donde comprarían pan ‘para probarle’, sí, Jesús quería probar su fe. Él no necesitaba ayuda de ningunos de Sus discípulos para hacer milagros.

4. (Juan 6:7), “Prueba la fe”, (1 Pedro 1:6-7): El Señor hizo la pregunta directamente a Felipe « ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? » y él le respondió desde su perspectiva humana, a su manera, pensó que no tenía el presupuesto para comprar pan, mostrando con esto que no tenían fe en Jesús. No se recordó de los milagros que había hecho el Señor, y es por eso que cualquiera hubiese esperado que el respondiera ‘No podemos hacer nada pero Tú sí, pues tienes el poder para hacer lo imposible. Tú eres Dios’.


5. (Juan 6:8), “Compromete en Su obra a los que creen en Él”: En el relato de este milagro en Marcos 6:38 Jesús les dijo a los discípulos “¿Cuántos panes tenéis? Id y vedlo” y diligentemente Andrés salió a buscar “los panes que había entre la multitud”, trató de buscar una solución al problema. Puedo inferir con esto, que Jesús sabía que iba a proveerles a la multitud de alimento a través del milagro que haría con la multiplicación de los panes y los peces. Jesús sabía que entre ellos había un muchacho que tenía 5 panes y 2 pececillos, con lo cual apenas podrían comer dos personas. Andrés encontró al muchacho y lo lleva a Jesús y le dice «Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos? » (vv.9). Aquí asumo que Andrés recordó los milagros que podía hacer Jesús, quizás pensó “si convertiste el agua en vino, también puedes multiplicar estos alimentos”. Él tenía fe en el Señor.

6. (Juan 6:9), “Depender del Señor y entregarle lo que tenemos y hacerlo con gozo”: Algo importante a destacar es que el muchacho también tenía fe en Jesús, pues le entregó su alimento, era poco pero era lo único que tenía. Esto nos lleva a recordar el pasaje de 2ª Corintios 9:6-10, el cual inicia diciendo «Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará» Dios multiplica lo poco que tenemos cuando se lo entregamos a Él, y el resultado final, siempre será de bendición para nosotros y para otros.

7. (Juan 6:10), “Dios es ordenado y actúa de esa forma”: Por eso solicita que las personas se recuesten, leemos esto en ese mismo relato en Marcos 6:40 «Y se recostaron por grupos, de ciento en ciento, y de cincuenta en cincuenta». Cuando Jesús habla de que se recuesten, les está diciendo “descansen en Mí, esperen, Yo tengo el control”, (parafraseando el Salmo 46:10). Adicionalmente de esa forma todos recibirían los alimentos de forma ordenada y sin tumultos.

8. (Juan 6:11), “Los que buscan a Jesús deben creer que la provisión a sus necesidades viene del cielo”, (Mateo 6:25): Jesús oro y dio gracias al Padre por los panes, con eso nos muestra Su comunión con Dios. Lo imagino alzando Su mirada al cielo, agradeciendo al Padre por semejante provisión. Leemos en versículos más adelante de este capítulo como Él es el Pan de Vida que vino del cielo a este mundo a suplir las necesidades del hombre que le acepta como su Señor y que está hambriento de Su Palabra.

9. (Juan 6:11), “El Señor utiliza a los Suyos como colaboradores”, (1ª Corintios 3:9): Jesús repartió los panes entre Sus discípulos, y fueron los discípulos quienes lo entregaron a la personas. Todos somos útiles y colaboradores de la expansión del reino de los cielos acá en la tierra, sí colaboradores de nuestro Señor Jesucristo.

10. (Juan 6:12), “Dios nos da más sobre abundantemente de lo que esperamos” (Efesios 3:20): En principio no había más que 5 panes y dos pececillos, el milagro que el Señor hizo fue tan maravilloso que le dio de comer a cerca de 20 mil personas, (recordemos la Biblia menciona solamente a los varones “5 mil”, pues en esa época no contaban a las mujeres, ni los niños). Todos se saciaron y los discípulos recogieron lo que sobró y llenaron 12 canastas, simbolizando esto una canasta para cada discípulo.

Amados hermanos, reconocer que Jesús además de ser nuestro Salvador es nuestro Señor, es la fuente de bendición para los que le aman. Recordemos que Él que tuvo el poder de alimentar a cinco mil personas, mejor dicho a 20 mil; ese mismo, tiene el poder para alimentar y cubrir las necesidades de cada uno de nosotros hoy, ya que en Él no hay sombra de variación, «Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos» (Hebreos 13:8).

Quiero finalizar recordándoles, como les he dicho anteriormente, que con este estudio que realizo no pretendo dar una certificada y legítima interpretación de la Biblia, sino más bien expresar desde “mi perspectiva particular” en apego a los conocimientos propios obtenidos por el estudio personal de las Escrituras, la revelación del Espíritu Santo, así como por las enseñanzas compartidas por hombres eruditos de la Palabra de Dios. Espero que estos estudios les sirvan a ustedes para iniciar sus lecturas propias, las cuales sean transformadas en “escudriñar con gozo los tesoros que se encuentran en la Biblia”, de manera que también puedan identificar y ofrecer una aplicación especial y personal a sus vidas y así ser saciados del manjar que el Señor nos brinda en su santa y bendita Palabra.

Dios les bendiga

Sandra Núñez