«Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos» (Éxodo 25:8).

Como sabemos cada parte del tabernáculo debía recordar la presencia divina de Dios sobre Su pueblo y por ende llevar al pueblo a una relación de intimidad con su creador. Dios anhelaba habitar en medio de Su pueblo, por eso dio instrucciones para la construcción del Tabernáculo, símbolo del plan de Dios para la restauración del hombre (Éxodo 25:8).
«Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí». (Juan 14:6). Ya vimos que la puerta de entrada al “Atrio” se llama ‘el camino’. No debemos ser cristianos que se conforman con estar en el Atrio, en el patio exterior, debemos anhelar avanzar en nuestro viaje cristiano y llegar al “Lugar Santo”, es por eso que en esta ocasión les hablaré de la ‘puerta’ que daba paso para entrar al Lugar Santo, la cual se llama “La Verdad”, dentro de ese lugar había ‘revelación de la verdad’, sus muebles muestran ‘la verdad’.

Anteriormente les hablé del Atrio, el cual era símbolo de haber aceptado a Jesús como nuestro Salvador, una vez esto acontece nuestro próximo pase es conocer Su Palabra “la verdad”.

Para poder entrar al Lugar Santo, debemos atravesar la puerta de “La Verdad” la cual está compuesta de una cortina de lino sostenida por 5 columnas. Les explico un poco sobre esto:
Puerta colgante:

• Esta cortina estaba hecha de lino fino lo que nos habla de que debemos tener la justicia de Dios forjando nuestras vidas (Apocalipsis 19:8).

• Color carmesí: Nos habla de ministerio sacerdotal, hay que ser sacerdote para entrar allí y Él nos hizo sacerdote (Apocalipsis 1:6). También este color nos habla de la Sangre de Cristo quien se ofreció como sacrificio por nosotros. Fue el sacrificio de Cristo, Su sangre la que nos redimió de pecado y al aceptarlo como nuestro Salvador nos ha hecho hijo de Dios por adopción (Gálatas 4:5; Romanos 5:17).

• Color azul: Vivir en obediencia a la Palabra de Dios (Números 15:38-39), la cual cuando penetra en nuestros corazones y si la ponemos por obra nos santifica (1 Pedro 1:15-16).

• Color púrpura: Nos habla de realeza, Cristo es el Rey (Mateo 27:11). En nuestro caminar en la fe, debemos recordar que Cristo nos hizo “reyes y sacerdotes” y gobernaremos juntamente con El (Apocalipsis 1:6).

• Color blanco: Esto nos habla de perfección de Cristo “el cordero puro y sin mancha”). Vivir apartados para Cristo, a fin de: «hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo» (Efesios 4:13).
Las cinco Columnas estaban construidas con:
a. Madera de acacia: madera resistente que no se podría, incorruptible. La madera representa la carne, y solamente Cristo cuando estuvo entre nosotros como “hombre” fue incorruptible.

b. Oro: Estas columnas estaban revistadas de oro, esto nos habla de la divinidad de Cristo.

c. Bronce: Las columnas estaban sostenidas sobre basa de bronce, lo cual nos habla del sufrimiento de Cristo.

d. El numero 5 nos habla de “gracia” siendo solamente por la gracia de Dios que podemos entrar al Lugar Santo (Hebreos 6:1-3).

Estas columnas están relacionada con las cualidades que necesitamos como creyentes para pasar al Lugar Santo y ministrar allí, las cuales están asociadas a ‘las cinco ofrendas’ que eran ofrecidas sobre el altar del sacrificio y que representan experiencias espirituales en nuestras vidas.
A su vez esas columnas simbolizan los cincos ministerios sobre los cuales está sostenida la iglesia, siendo estos: Apóstol, Profeta, Evangelista, Pastores y Maestros (Efesios 4:11-13). Estos cinco ministerios se llaman “verdad”, pues nos guían a la verdad.

Quiero finalizar recordándoles, como les he dicho anteriormente, que con este estudio que realizo no pretendo dar una certificada y legítima interpretación de la Biblia, sino más bien expresar desde “mi perspectiva particular” en apego a los conocimientos propios obtenidos por el estudio personal de las Escrituras, la revelación del Espíritu Santo, así como por las enseñanzas compartidas por hombres eruditos de la Palabra de Dios. Espero que estos estudios les sirvan a ustedes para iniciar sus lecturas propias, las cuales sean transformadas en “escudriñar con gozo los tesoros que se encuentran en la Biblia”, de manera que también puedan identificar y ofrecer una aplicación especial y personal a sus vidas y así ser saciados del manjar que el Señor nos brinda en su santa y bendita Palabra.

Dios les bendiga,

Sandra Núñez