«Los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte» (Hebreos 8:5).

Uno de los temas principales descrito con detalle en el libro de Éxodo es referente al “Tabernáculo de Moisés” por lo que deseo comentarles algunas informaciones sobre el mismo y el significado de cada uno de los elementos que lo componen. Veremos como todo nos habla de "Cristo y nuestro caminar en la fe".

Algunos de ustedes se preguntarán ¿Qué es el tabernáculo? (Según el Diccionario Bíblico en Español Nación Santa) “Es cualquier tienda o morada temporal, especialmente el tabernáculo erigido por Moisés en el monte Sinaí, la sagrada morada de Dios (Éxodo 25:8, 9) y el centro del culto hebreo por más de 4 siglos, frecuentemente denominada ‘tabernáculo de reunión del testimonio”. De acuerdo con el sistema teocrático, Dios era el supremo Gobernante de Israel, y en el ‘Lugar Santísimo’ del Tabernáculo aparecía en forma visible la gloria, símbolo de Su presencia divina (Éxodo 25:22; 40:34, 35), llamada a veces ‘Shekina’.

Tabernáculo viene de las palabras hebreas zôhel, ‘tienda’ y mishkân ‘morada’. La palabra mishkân se refería a zôhel como residencia de la gloriosa ‘Presencia’ del Señor. Ese resplandor visible flotaba sobre el propiciatorio del arca entre los 2 querubines (Éxodo 25:22). Se construyó el Tabernáculo de acuerdo con el ‘diseño’ que Dios le reveló a Moisés en el monte Sinaí, siendo éste una réplica de lo celestial (Éxodo 25:9-40; Hebreos 9:23).

En fin, Dios ordenó a Moisés que construyera el Tabernáculo de forma tal que Su pueblo pudiera entrar a Su presencia; pues como sabemos desde que Adán y Eva pecaron en el huerto del Edén, se perdió la comunión que Dios tenía con el hombre, Él quiso reestablecer la comunión y de esa manera morar en medio de Su pueblo, y ese sería “el centro de reunión del pueblo con Dios y el lugar de íntima comunión con Él”.

El Tabernáculo estaba compuesto de tres partes, siendo estas: Atrio, el Lugar Santo y el Lugar Santísimo.

1. “Atrio” o patio: Limitado por cortinas de lino (Éxodo 27:9-18). Esta pared de cortinas (que rodeaba el tabernáculo en sí) estaba suspendida por 60 columnas de maderas de acacia, revestidas de plata y sostenidas por pedestales de bronce. Para entrar al atrio había una puerta que se llama “El camino”, representado ésta el camino para llegar a la presencia de Dios. En el atrio estaba el altar de los holocaustos (Éxodo 27: 1-8) y el lavacro o lavatorio (Éxodo 30:17-21). Allí podía ir todo el pueblo a presentar sus sacrificios.

El Tabernáculo propiamente dicho era una tienda cuadrangular dividida en dos compartimentos:

2. "Lugar Santo" (Éxodo 28:29): Para llegar allí había que pasar un velo (cortina) la cual se llama “la verdad”. Allí estaba la mesa de los panes de la proposición, altar de incienso y el candelabro de 7 brazos. En este lugar solamente podían entrar los sacerdotes.

3. "Lugar santísimo": Para entrar allí había que pasar el velo (puerta) llamado “la vida”. El único mueble ubicado allí es el ‘Arca del Pacto’. A este lugar únicamente podía entrar el sumo sacerdote una vez al año, no sin llevar sangre, la cual ofrece para expiar (cubrir) los pecados de sí mismo y los pecados del pueblo (Hebreos 9:25).

Queridos hermanos y amigos, que hermoso es saber que nuestro amado Señor Jesucristo vino a la tierra y fue Él sacrificio y Sumo Sacerdote, y llevó todos los pecados tuyo y mío, (pues Él nunca cometió pecado) se presentó por nosotros ante Dios y así quitó (borró) todos nuestros pecados una vez y para siempre. Fue Su sacrificio en la cruz lo que quitó de en medio el pecado nuestro y pronto aparecerá por segunda vez, ya sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan (Hebreos 9:23-28).

Quiero finalizar recordándoles, como les he dicho anteriormente, que con este estudio que realizo no pretendo dar una certificada y legítima interpretación de la Biblia, sino más bien expresar desde “mi perspectiva particular” en apego a los conocimientos propios obtenidos por el estudio personal de las Escrituras, la revelación del Espíritu Santo, así como por las enseñanzas compartidas por hombres eruditos de la Palabra de Dios. Espero que estos estudios les sirvan a ustedes para iniciar sus lecturas propias, las cuales sean transformadas en “escudriñar con gozo los tesoros que se encuentran en la Biblia”, de manera que también puedan identificar y ofrecer una aplicación especial y personal a sus vidas y así ser saciados del manjar que el Señor nos brinda en su santa y bendita Palabra.

Dios les bendiga

Sandra Núñez