«Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado» (Isaías 26:3).

La maldad ha caracterizado al mundo caído en el cual vivimos actualmente, asimismo también lo ha sido la misericordia de Dios con Sus hijos, favoreciéndolos con Su protección divina.

¿Cuántas adversidades han llegado a nuestras vidas y de igual forma hemos visto la mano poderosa de Dios dándonos la victoria? Ciertamente muchos de nosotros podemos contar múltiples testimonios de cómo Dios nos ha protegido debajo de sus alas ante circunstancias adversas.

Recodemos lo que el Señor nos dice en su Palabra en Juan 16:33 «En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo». Esto significa que todos pasaremos por períodos de tribulación, angustias y pruebas severas, como quizás estás pasando ahora; sin embargo no estamos solos, Cristo prometió que no nos dejará y nunca nos desamparará.

La porción “líbranos del mal” nos invita a través de la oración, a clamarle al Señor por “protección divina”, entonces el Padre Celestial nos dará la llave para salir de la prueba que atravesamos, tal como dice en la Biblia «Ustedes no han pasado por ninguna prueba que no sea humanamente soportable. Y pueden ustedes confiar en Dios, que no los dejará sufrir pruebas más duras de las que pueden soportar. Por el contrario, cuando llegue la prueba, Dios les dará también la manera de salir de ella, para que puedan soportarla» (1 Corintios 10:13).

En todo tiempo, ya sea de gozo, paz o de aflicción, debemos buscar en oración la protección divina de nuestro amante Padre celestial, para que Él venga a nuestro rescate, muestre su misericordia y podamos recibir la fortaleza de Dios.

Para ti que estás viviendo tiempo de paz, gloria a Dios por eso; aun así ora por protección divina y dale gracias por el período de refrigerio y quietud que vives en la actualidad. Asimismo recuerda que debemos orar los unos por los otros, así que interceder por aquellos que están pasando por tiempo de angustias.

Si estás atravesando una tormenta, si en estos momentos estás pasando por circunstancias difíciles, aunque yo desconozca tu problema, no tengo que saber detalles para asumir que generalmente puedes estar herido, preocupado y en cierta forma hasta temeroso; por lo que necesitas que Cristo te cubra con Su protección divina. No sé si de alguna manera en la circunstancia adversa por la que estás pasando eres el ofendido o el ofensor, lo que si te puedo decir es que apartes un tiempo exclusivo para Dios, ten una cita de intimidad con tu Rey. Enciérrate en tu habitación, que nadie te interrumpa y allí sigue clamándole a Cristo para que sea Él quien tome el control de esa situación, preséntate ante Él con la expectativa de ver la gloria de Dios sobre tu vida, de entregarte como grato perfume a Él, de alabarlo y bendecirlo por lo que Él es, en fin de darte por completo a Él y te dirá qué hacer.

Hermano (a) recuerda que aunque estés transitando por el valle de desierto, tú no estás solo (a), el Señor está contigo. Sigue caminando sostenido (a) de Su mano. No te desesperes, aunque anheles descansar y detenerte, sigue caminando. Cuando las fuerzas se te agoten y tus pies estén hinchados, pídele a Dios que te tome en sus brazos, Él caminará contigo en su regazo. Cuando no tengas deseos de hablar, queda en silencio y escucha Su voz, Él te hablará a través de la naturaleza, por medio de mensajeros, en tu corazón, pero te hablará sobre todo a través de Su Palabra. Toma tu Biblia, allí Él te hablará palabras que darán refrigerio a tu alma. Te copio algunos versículos para que lo hagas vida en ti:

• «Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.» (Salmo 46:10)

• «Si Dios está conmigo, ¿Quién está contra mí?» (Romanos 8:31)

• «Acérquense a Dios, y Él se acercará a ustedes» (Santiago 4: 8)

• «¿Hay para Dios alguna cosa difícil?» Génesis 18:14

• «No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. » (Isaías 41:10)

• «Y Jehová va delante de ti; Él estará contigo, no te dejará ni desamparará; no temas ni te intimides.» (Deuteronomio 31:8)

• «Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.» (Jeremías 33:3)

Permíteme orar por ti: “Amado Dios Tu sabes la situación que atraviesa esta persona que lee esta oración, capacítale en ti para alcanzar la gracia de Cristo para soportar esta prueba conjuntamente con las debilidades y ofensas producto de la tribulación que está aconteciendo en su vida. Oh bendito Dios Tu sabes que está navegando en aguas turbulentas, pero tú eres el único que puede traer paz en medio de esa tormenta.

Padre permite que en esta persona sea dado el fruto del Espíritu, y que tenga la habilidad de ver más allá de las faltas y las fallas de los demás y pueda escuchar el clamor del corazón de aquellos que no te conocen. Mi Rey te presento a los involucrados en esta situación para que tú pongas en ellos el anhelo de conocerte y ser transformados por amor a ti.

Bendice a esta persona para que la verdad salga a la luz admirable que eres tú. Súplele para cada una de sus necesidades y que cada día te pueda adorar, mi Rey que pueda rendir su ser a ti. Jesucristo borra las heridas de su corazón y pasa bálsamo restaurador sobre sus recuerdos, para que pueda perdonar y pedir perdón. Asimismo te presento a los miembros de su familia, cúbrelos bajo tus alas, en tu santo nombre Jesús.” Amén.

Clamo a Dios para que te de paz y fortaleza en medio de esta situación. El Señor continua contigo en esta batalla, descansa en Él y cree que Él hará. Recibe la fortaleza de Dios, tu torre fuerte y oportuno socorro, quien levanta banderas a tu favor.

Finalmente, con esta última ilustración terminamos la enseñanza de la oración modelo “El Padre Nuestro”, por lo que consideramos que con la ayuda del Espíritu Santo y las enseñanzas compartidas durante estas semanas, estamos listos para expresar nuestras propias oraciones de petición a nuestro amado Dios.

Quiero finalizar recordándoles, como les he dicho anteriormente, que con este estudio que realizo no pretendo dar una certificada y legítima interpretación de la Biblia, sino más bien expresar desde “mi perspectiva particular” en apego a los conocimientos propios obtenidos por el estudio personal de las Escrituras, la revelación del Espíritu Santo, así como por las enseñanzas compartidas por hombres eruditos de la Palabra de Dios. Espero que estos estudios les sirvan a ustedes para iniciar sus lecturas propias, las cuales sean transformadas en “escudriñar con gozo los tesoros que se encuentran en la Biblia”, de manera que también puedan identificar y ofrecer una aplicación especial y personal a sus vidas y así ser saciados del manjar que el Señor nos brinda en su santa y bendita Palabra.

Dios te bendiga


Sandra Núñez