«Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido» (Santiago 1:14).

Básicamente la expresión “no nos meta en tentación” indica reconocer que Dios tiene el control de todas las cosas, y que sin su autorización nada se mueve en la tierra. Asimismo también nos muestra “saber” que el enemigo de las almas siempre utilizará “la tentación” como estrategia primordial contra el hombre. En fin esa oración es un clamor por protección contra los ataques del diablo.

Las tentaciones no son pecados en sí mismas; sin embargo nos pueden llevar a pecar, es decir hasta tanto no se materialice el hecho las tentaciones sigue siendo tentaciones. Recordemos que Jesús le dijo a Pedro «Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos» (Lucas 22:31-32).

«Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo» (1 Juan 2:16). Es decir que las tentaciones “nos seduce para mal” y nos lleva a pecar, y tal como expresa el versículo anterior, pueden ser:

1. Los deseos de la carne
2. Los deseos de los ojos
3. Y la vanagloria de la vida

Dios nunca tienta a nadie (Santiago 1:13), las tentaciones vienen Satanás quien incita al hombre a que comentan los pecados de su vieja naturaleza, pero de todos modos las tentaciones vienen del enemigo de nuestras almas, Satanás quien nos tienta de varias formas:
• Satanás (1Pedro 5:8-10)
• Por vieja naturaleza pecaminosa (Santiago 1:14; Gal 5:16-21)
• Por otras personas (Proverbios 1:10)

Que hermoso que hay una salida para obtener la victoria, por ese debemos resistir la tentación tal cómo lo expresa la Palabra (1 Co 10:13), y aunque a veces no tenemos las fuerzas para resistirlas, Jesús nos dio la salida “orar sin cesar”, esa es la forma para obtener la victoria, así como tener un corazón dispuesto para no volver a pecar, sabiendo «Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse» (Proverbios 24:16).

Quiero finalizar recordándoles, como les he dicho anteriormente, que con este estudio que realizo no pretendo dar una certificada y legítima interpretación de la Biblia, sino más bien expresar desde “mi perspectiva particular” en apego a los conocimientos propios obtenidos por el estudio personal de las Escrituras, la revelación del Espíritu Santo, así como por las enseñanzas compartidas por hombres eruditos de la Palabra de Dios. Espero que estos estudios les sirvan a ustedes para iniciar sus lecturas propias, las cuales sean transformadas en “escudriñar con gozo los tesoros que se encuentran en la Biblia”, de manera que también puedan identificar y ofrecer una aplicación especial y personal a sus vidas y así ser saciados del manjar que el Señor nos brinda en su santa y bendita Palabra.

Dios te bendiga


Sandra Núñez