“El pan nuestro de cada día”, es una frase de súplica que abarca todas nuestras necesidades personales de índoles físicas, emocional y espiritual.

La palabra “pan” viene a representar “todo lo que necesitamos para vivir”, es por eso que cuando sometemos nuestra petición a Dios la debemos hacer con la confianza de que dependemos plenamente de Él, y que por lo tanto solucionará todas las cosas.

En la mayoría de los seres humanos, son precisamente las necesidades las causas más frecuentes de “aflicciones”, por eso debemos estar conscientes de cómo presentamos la petición a fin de obtener la ayuda divina para la solución de cada circunstancias y el oportuno socorro; recordando siempre que la paz es uno de los regalos celestiales que Dios nos da y es justo lo que necesitamos para sobrellevar la necesidad.

Primero que nada, recordemos que el hombre está compuesto de un ser integral cuerpo + alma + espíritu, y estos tienen necesidades perentorias que deben ser satisfechas individualmente, por ejemplo:

• "Cuerpo": Comida, bebida, ropas, medicamentos, efectos para limpieza; casa (y los consumos comunes) y la Palabra de Dios.

• "Alma": La Palabra de Dios (ministración del alma); amor, afectos, emociones, sentimientos, entre otros.

• "Espíritu": La Palabra de Dios; oración; intercesión; alabanza; adoración; santa cena (el cuerpo y la sangre de Cristo).

Podemos notar como ciertamente se hace vida lo que dice Mateo 4:4 «El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios». Ciertamente la Palabra de Dios es el más importante alimento de los creyentes pues nos acercara a Dios y nos permitirá mantener una excelente comunión con Él y nos transformará para cumplir con Sus designios y llevar una vida en santidad.

Si nos alimentamos correctamente de la Palabra de Dios, entre otras muchas cosas aprenderemos a «Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas» (Mateo 6:33); trayendo esto como consecuencia la paz divina, la vida de oración y total dependencia de nuestro amado Dios, tal como lo expresa Filipenses 4:6 «Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias».

Quiero finalizar recordándoles, como les he dicho anteriormente, que con este estudio que realizo no pretendo dar una certificada y legítima interpretación de la Biblia, sino más bien expresar desde “mi perspectiva particular” en apego a los conocimientos propios obtenidos por el estudio personal de las Escrituras, la revelación del Espíritu Santo, así como por las enseñanzas compartidas por hombres eruditos de la Palabra de Dios. Espero que estos estudios les sirvan a ustedes para iniciar sus lecturas propias, las cuales sean transformadas en “escudriñar con gozo los tesoros que se encuentran en la Biblia”, de manera que también puedan identificar y ofrecer una aplicación especial y personal a sus vidas y así ser saciados del manjar que el Señor nos brinda en su santa y bendita Palabra.

Dios te bendiga


Sandra Elizabeth Núñez