«Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos» (Lucas 11:2)

El poder espiritual de los hijos de Dios está en una vida “consagrada a la oración” y “estudia la Palabra de Dios y la pone por obra”.

Como sabemos la oración modelo “Padre nuestro” no nos fue dada por Jesús para la repetición, fue dada como “modelo” para que sus discípulos, nosotros, supiéramos como debemos orar, tal como dice Jesús «Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos» (Mateo 6:7).

“Que estás en los cielos” Jesús nos dice que recordemos al orar que Dios está en los cielos, Su morada santa, allí donde también Jesús habita y fue a preparar “morada para nosotros”. Sí, un día los “hijos de Dios”, es decir nosotros, lo que hemos reconocido a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, estaremos allí con Él, en la casa de nuestro Padre (Juan 14:2).

Cuando oremos estemos seguros de que las soluciones a todas las circunstancias humanas se encuentran fuera de la tierra, en los cielos, es decir que estamos reconociendo que necesitamos ayuda de nuestro Padre que está en los cielos, siendo así, estamos tomando una actitud de sumisión, teniendo fe, y esperado la respuesta de nuestro amado Dios y Padre. «He aquí, de Jehová tu Dios son los cielos, y los cielos de los cielos, la tierra, y todas las cosas que hay en ella» (Deuteronomio 10:14).

Quiero finalizar recordándoles, como les he dicho anteriormente, que con este estudio que realizo no pretendo dar una certificada y legítima interpretación de la Biblia, sino más bien expresar desde “mi perspectiva particular” en apego a los conocimientos propios obtenidos por el estudio personal de las Escrituras, la revelación del Espíritu Santo, así como por las enseñanzas compartidas por hombres eruditos de la Palabra de Dios. Espero que estos estudios les sirvan a ustedes para iniciar sus lecturas propias, las cuales sean transformadas en “escudriñar con gozo los tesoros que se encuentran en la Biblia”, de manera que también puedan identificar y ofrecer una aplicación especial y personal a sus vidas y así ser saciados del manjar que el Señor nos brinda en su santa y bendita Palabra.

Dios te bendiga


Sandra Elizabeth Núñez