El “Padre Nuestro”, oración modelo que nos dejara Jesús, inicia con una frase que nos muestra “nuestra relación de familiaridad con Dios”. Somos “hijos por adopción” de Dios, y eso nos permite tener el gran privilegio de llamarle “Padre”, con tan profundo y tierno sentimiento que sale de nuestra ser integral debido al contacto de intimidad que tenemos con nuestro amado Dios, sí, podemos llamarle “papito o papi”.

Buscando en la Biblia versión Reina Valera 60, encontré que en el Nuevo Testamento aparece 30 veces las ocasiones en que se nos dice que Dios es “nuestro Padre”, de las cuales 26 veces lo dijo Jesús en los Evangelios. Sí, que hermoso amados hermanos, saber y reconocer que Dios es nuestro Padre.

Nosotros fuimos creados para alabar a Dios y ya que somos sus hijos en nuestra comunión con Él, en nuestras oraciones, debemos de alabarlo y hablarle de nuestras intimidades, alegrías, necesidades, peticiones, etc.

El Señor Jesús dice en Juan 4:23-24 «Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el "Padre" tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren», es decir que nosotros debemos de adorarle con todo nuestro y total sinceridad, pues Él que es nuestro Padre, es lo que anda buscando.

Asimismo, también Jesús nuestro Señor y Salvador, el Hijo de Dios, nos enseñó que al orar le pidamos a nuestro Padre, Mateo 7:11 (RV60) «Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?.»

En fin, tenemos nuestro “Padre” a quien elevar a quien alabar y adorar, ese es nuestro Dios, por lo tanto, en nuestras oraciones a Él, debemos tratarle con un profundo sentimiento de familiaridad, llamándole, Padre, papito, papi, porque ese es Él nuestro Padre Dios.

Quiero finalizar recordándoles, como les he dicho anteriormente, que con este estudio que realizo no pretendo dar una certificada y legítima interpretación de la Biblia, sino más bien expresar desde “mi perspectiva particular” en apego a los conocimientos propios obtenidos por el estudio personal de las Escrituras, la revelación del Espíritu Santo, así como por las enseñanzas compartidas por hombres eruditos de la Palabra de Dios. Espero que estos estudios les sirvan a ustedes para iniciar sus lecturas propias, las cuales sean transformadas en “escudriñar con gozo los tesoros que se encuentran en la Biblia”, de manera que también puedan identificar y ofrecer una aplicación especial y personal a sus vidas y así ser saciados del manjar que el Señor nos brinda en su santa y bendita Palabra.

Dios les bendiga,


Sandra Elizabeth Núñez