Fuimos creados para adorar a Dios, y dice la Biblia en Juan 4:24 «Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren». Asimismo también la Palabra nos dice en 1Juan 4:8 «El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor»; es decir que para “adorar” a Dios primero hay que amarlo, tal como expresa el primer mandamiento dado a los hombres en el Antiguo Testamento y que el Señor Jesucristo lo repitiera en el Nuevo Testamento; Deuteronomio 6:5 dice, «Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas»; Mateo 22:37 Él le dijo: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente».

En la oración modelo, el Padre nuestro Jesús nos enseña que en nuestros momentos de comunión, debemos iniciar nuestra oración reconociendo la grandeza de Dios, dándole el honor, la honra y gloria porque solo a Él corresponde, y eso lo hacemos cuando le amamos.

Resulta interesante que al estudiar cada una de las oraciones gramaticales que componen el “Padre Nuestro” pude identificar que la mayor composición en cada una de ellas está en la “adoración” a Dios, esto ustedes lo pueden leer en la gráfica #2 de “Los tipos de oración”.

“Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca.” (Salmo 71:6)

Dios les bendiga,
 
Sandra Núñez