• 2da promesa de Redención: «Y te rescataré de tu esclavitud en Egipto » (Éxodo 6:6b)

En la primera promesa de redención hablamos de que nuestro Señor Jesús pagó con Su sangre el precio por nuestra libertad del pecado y de la muerte. En esta segunda promesa vemos como Él nos reconfirma que debido a Su sacrificio por amor a nosotros, fue que nos rescató de la esclavitud del pecado que teníamos cuando vivíamos en el mundo sin Dios y participando en el pecado.

Cuando mencionamos la palabra "pecado" de inmediato pensamos en algo espiritual o una situación que no es agradable a Dios. Y es que ciertamente el pecado es una palabra que nos confronta como individuo espiritual y social. Para los creyentes, entendemos que, el pecado se trata de la desobediencia al cumplimiento de los mandatos de Dios; los inconversos prefieren no utilizar esa palabra y considerar el acto mismo como una falta o un error cometido voluntaria o inconscientemente.

La definición de pecado en el diccionario Larousse es “Transgresión de la ley divina. Cosa lamentable, falta”. Esta palabra en griego es “Harmatia” que significa “errar al blanco, fallo de la meta”. Y eso es lo que el pecado hace en nuestras vidas, fallar en cumplir con nuestro diseño de estar permanentemente con Dios. (Génesis 2:15-17).

Los designios y mandatos de Dios son representados por la ley, estatutos y preceptos dados por Él al pueblo de Israel; sin embargo con la llegada de Jesucristo, -quien vino a liberarnos del pecado, de la ley y de la muerte-, no basta con respetar la ley, sino que es necesario cumplir la voluntad de Dios, nacer de nuevo bajo la fe y tener la victoria sobre la vieja naturaleza (Romanos 8:1-5). El hombre fue diseñado con el poder de tomar sus propias decisiones, no era robot; le fue otorgado el libre albedrío. Es decir que aunque el pecado está a la puerta el hombre está capacitado para dominarle (Génesis 4:7). Fueron gobernados por su alma.

«Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron» (Romanos 5:12).

Amados hermanos y amigos, Jesús nos ha rescatado de la esclavitud del pecado, tal como nos dice la Biblia en 1 Pedro 4:1-6 NTV:

«Por lo tanto, ya que Cristo sufrió dolor en su cuerpo, ustedes prepárense, adoptando la misma actitud que tuvo él y estén listos para sufrir también. Pues, si han sufrido físicamente por Cristo, han terminado con el pecado. No pasarán el resto de la vida siguiendo sus propios deseos, sino que estarán ansiosos de hacer la voluntad de Dios.

En el pasado, han tenido más que suficiente de las cosas perversas que les gusta hacer a los que no tienen a Dios: inmoralidad y pasiones sexuales, parrandas, borracheras, fiestas desenfrenadas y abominable adoración a ídolos.

No es de extrañarse que sus amigos de la vieja vida se sorprendan de que ustedes ya no participan en las cosas destructivas y descontroladas que ellos hacen. Por eso los calumnian, pero recuerden que ellos tendrán que enfrentarse con Dios, quien juzgará a todos, tanto a vivos como a muertos. Por esta razón, la Buena Noticia fue predicada a los que ahora están muertos, aunque fueron destinados a morir como toda la gente, ahora vivirán para siempre con Dios en el Espíritu».

Dios les bendiga,

Sandra Nuñez