Moisés era un hombre de buen corazón, le agradaba hacer justicia y actuar en defensas de los desvalidos, fue por esa razón que asumió la causa del hebreo, su hermano, que estaba siendo maltratado injustamente por un capataz egipcio. Recordemos que Moisés pasó su infancia viviendo entre los hebreos, y que muy probablemente cuando fue devuelto a la hija del faraón ya él sabía quiénes eran sus verdaderos padres, y que era verdaderamente “hebreo”.

Moisés asumió la ley en sus manos y luego de matar al capataz egipcio lo escondió en la arena. Esperaba no ser descubierto, pero olvidó que Jehová, el Dios verdadero estaba viendo todo. Aconteció que al otro día dos egipcios estaban peleando, y él trató de intermediar diciéndole al agresor “¿Por qué golpeas a tu prójimo?”; y no esperaba la respuesta dada, “¿Piensas matarme como mataste al egipcio?” Con esto le hizo ver que su caso era sabido por muchos, hasta el faraón se enteró y por ese motivo procuró matarle, pero Moisés huyó a Medían.

«Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón» (Hebreos 11:24-26).

Una vez en Medían, Moisés vuelve a sacar a relucir su carácter de defensor de los desvalidos, cuando las hijas de Madian estaban sacando agua del pozo fue su protector frente a los pastores rudos, cuando ellas le contaron aquello su padre el invitó a Moisés a morar con él dándole como mujer a su hija Sefora. Tuvieron allí su primer hijo, Gersón, que significa “Forastero”.

Tiempo después muere el faraón y le incrementan el maltrato al pueblo de Israel, tal fue su angustia que gemían de dolor y Dios escuchó su clamor debido al pacto que había hecho con los patriarcas pasados, diciéndoles que sus descendientes poseerían la tierra de Canaán. Entonces, Dios vio sus penurias y sufrimientos y los reconoció como Su pueblo escogido, los miró con compasión y amor, y así llega el tiempo de enviarles un libertador, el cual ya estaba siendo preparado para sacar al pueblo de esclavitud y les guiaría a Canaán, ese es Moisés.

Amados hermanos y amigos Moisés es un tipo de Cristo, pues recordemos que igual promesa que los israelitas hemos recibido nosotros, y hoy nos deleitamos en ella pues hemos aceptado a nuestro Señor Jesucristo como nuestro Salvador, y estamos en espera de su segunda venida, para morar por con nuestro Señor por la eternidad.

Quiero finalizar recordándoles, como les he dicho anteriormente, que con este estudio que realizo no pretendo dar una certificada y legítima interpretación de la Biblia, sino más bien expresar desde “mi perspectiva particular” en apego a los conocimientos propios obtenidos por el estudio personal de las Escrituras, la revelación del Espíritu Santo, así como por las enseñanzas compartidas por hombres eruditos de la Palabra de Dios. Espero que estos estudios les sirvan a ustedes para iniciar sus lecturas propias, las cuales sean transformadas en “escudriñar con gozo los tesoros que se encuentran en la Biblia”, de manera que también puedan identificar y ofrecer una aplicación especial y personal a sus vidas y así ser saciados del manjar que el Señor nos brinda en su santa y bendita Palabra.

Dios les bendiga,

Sandra Núñez