Continuamos comentado sobre el libro de Éxodo. Ahora hablaremos del líder de los hebreos y escritor de este libro, Moisés, nombre que significa “porque de las aguas te saqué”. Él fue un niño expuesto a la muerte desde su nacimiento, sin embargo podemos ver durante toda su infancia, como Dios tuvo el control de su vida, actuando de manera maravillosa en cada uno de los eventos mencionados en este relato. Este niño venía con propósitos de Dios, ser el libertador de Su pueblo escogido, Israel.

La Biblia nos habla de que Faraón tenía gran temor de que los israelitas se unieran a otra nación y planificaran derrocarlo, ya que ellos eran una gran multitud, además hombres muy fuertes. Por eso decreta una matanza “genocidio” para todos los niños recién nacidos varones hebreos (israelitas) (Éxodo 1:9-10).

Desde Génesis 3:15 ya había una profecía de que Cristo vendría a esta tierra y desde ese tiempo Satanás hizo todo lo posible por evitar el cumplimiento de la misma, de manera tal que pudiera estorbar la línea que conduce al Señor Jesucristo y es por eso que vemos como el faraón inicia una matanza “de los israelitas varones recién nacidos”, así como cientos de años más tardes veremos en el Nuevo Testamento como Herodes hace lo mismo; no obstante se cumplió la profecía pues Jesús vino, dio su vida por ti y por mí para regalarnos una vida en abundancia y vivir eternamente con Él. Hoy estamos esperando Su pronto regreso a buscar a Su novia, a nosotros Su pueblo.

Los Padres de Moisés eran hijos de Leví, Amram y Jacobed, pertenecían a la tribu del sacerdocio de Dios (Éxodo 6:19-20). Adoraban a Dios y confiaron en su soberanía al intentar preservar la vida de Moisés. Durante tres meses lo mantuvieron escondido, pero ya llegado el tiempo donde los llantos del niño lo dejaban al descubierto poniendo en riesgo la vida de todos los de su casa; tuvieron la necesidad de idear un plan con el que pudieran preservar la vida al niño, y es de allí que nace el hacer una arquilla, prepararla con papiro, calafatearla con asfalto y brea, tal como comúnmente usaban los egipcios para hacer los botes, debido a que esos materiales lo consideraban como protección contra los cocodrilos.

Los padres de Moisés sabían que existían muchos riesgos, dejando la canastilla con el niño adentro en medio de las cañas que crecen a la orilla del río, estaban los cocodrilos, los peces voraces, el fuerte sol, el llanto del niño por la falta de su madre y su alimento. En fin dijeron a su hermana que tuviera al pendiente de lo sucedería con el niño, pero en su corazón ciertamente le encomendaron a Dios su cuidado, confiaron que en su infinita soberanía, en que Él haría los milagros precisos para preservar con vida a su hijo y asimismo aconteció.

Dice Hechos 7:21 “Pero siendo expuesto a la muerte, la hija de Faraón le recogió y le crió como a hijo suyo”. Que hermosa la obra de Dios! Ese día y a esa hora el Señor le puso en el corazón a la hija de faraón que saliera a bañarse al río. Oh, hermanos, que gran acontecimiento pues debemos asumir con toda certeza que en el esplendoroso palacio donde ella vivía tenían baños suntuosos donde hubiere sido de su preferencia tomar el baño.

Que hermoso cuidado tuvo Dios de Moisés, pues cuando la hija de faraón abrió la canastilla el bebe lloró y eso la movió a misericordia. Reconoció que era un niño hebreo y decidió adoptarlo como su propio hijo. Pero que perfecta protección la de Dios, María, hermana de Moisés, viendo lo que sucedió se le acercó y le preguntó si quería que le buscara una madre para que se lo criara, impactante, trae a Jacobed, su propia madre, quien lo crió y hasta recibió pago por ello.

«Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay cambio ni sombra de variación». (Santiago 1:17). Dios hizo todos los milagros que detallan la Palabra por preservar a Moisés, pues tenía propósitos divinos para con él, igual lo tiene con usted y conmigo, pues si lo hizo antes, podemos estar seguros de que Él lo hará otra vez. «Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra» (Salmo 46:10).

Mis amados hermanos y amigos, leen nueva vez con cuidado estos diez versículos de este relato, y podrán identificar no menos de 8 milagros que hizo Dios para preservar la vida de Moisés. Cuantos milagros habrá hecho nuestro Padre celestial para preservar nuestras vidas y no nos hemos dado cuenta?

Quiero finalizar recordándoles, como les he dicho anteriormente, que con este estudio que realizo no pretendo dar una certificada y legítima interpretación de la Biblia, sino más bien expresar desde “mi perspectiva particular” en apego a los conocimientos propios obtenidos por el estudio personal de las Escrituras, la revelación del Espíritu Santo, así como por las enseñanzas compartidas por hombres eruditos de la Palabra de Dios. Espero que estos estudios les sirvan a ustedes para iniciar sus lecturas propias, las cuales sean transformadas en “escudriñar con gozo los tesoros que se encuentran en la Biblia”, de manera que también puedan identificar y ofrecer una aplicación especial y personal a sus vidas y así ser saciados del manjar que el Señor nos brinda en su santa y bendita Palabra.

Dios les bendiga,

Sandra Núñez