Ya estamos concluyendo nuestro estudio del hermoso libro de Génesis, y quise dejar para este día mis comentarios sobre Génesis 24, uno de los capítulos que más han impactado mi vida como sierva de nuestro Señor Jesucristo. Este capítulo nos habla del matrimonio de Rebeca con Isaac, el cual es figura del “Matrimonio de Cristo con Su novia, la iglesia”. «Los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales» (Hebreos 8:5a).

• Abraham: Figura de Dios, quien busca esposa para su Hijo.
• Isaac: Figura de Cristo: El Hijo se casará con la novia del
Cordero, una virgen limpia, pura y sin mancha.
• Rebeca: Figura de la Iglesia desposada. Rebeca estuvo
dispuesta a casarse sin haber visto a Isaac, solo por lo que oyó
de él, del siervo (Espíritu Santo).
• Criado más antiguo, al que le administraba todo: Figura del
Espíritu Santo. Le mandaron buscar una novia con
características específicas.
• Camellos: Figura de los ministros. El verdadero ministro
obtiene los regalos del Espíritu de rodillas (Los 5 ministerios,
Efesios 4:1)
• Hermano y familia de la novia: Figura de los que se quedan. La novia es la que se va primero. Los demás no se van a casar,
son familia pero se quedan.

Amados hermanos y amigos, en esta primera parte les presento las figuras que contiene este capítulo, para luego continuar con la segunda parte donde les estaré explicando brevemente algunos detalles, los cuales nos enseñarán muchas cosas con las cuales podremos comprender que Génesis 24 nos está hablando de las bodas del Cordero mencionadas en Apocalipsis 19.

«Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios». (Apocalipsis 19:7-9)

«Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos» (1Corintios 10:11)

Quiero finalizar recordándoles, como les he dicho anteriormente, que con este estudio que realizo no pretendo dar una certificada y legítima interpretación de la Biblia, sino más bien expresar desde “mi perspectiva particular” en apego a los conocimientos propios obtenidos por el estudio personal de las Escrituras, la revelación del Espíritu Santo, así como por las enseñanzas compartidas por hombres eruditos de la Palabra de Dios. Espero que estos estudios les sirvan a ustedes para iniciar sus lecturas propias, las cuales sean transformadas en “escudriñar con gozo los tesoros que se encuentran en la Biblia”, de manera que también puedan identificar y ofrecer una aplicación especial y personal a sus vidas y así ser saciados del manjar que el Señor nos brinda en su santa y bendita Palabra.

Dios les bendiga,

Sandra Núñez