En este relato encontramos la primera guerra de toda la historia, los reyes del oriente se enfrentan a los reyes de occidente. Debido a los participantes pudiéramos decir que fue una guerra internacional. Es decir que desde los tiempos de Abram podemos ver que los reyes de las tierras de Sinar (Babilonia) y Elam (Persia) invadieron la tierra dada por Dios a su pueblo.

Aconteció que cuatro reyes bajo el liderazgo del Quedarlaomer rey de Elam (parte de Irán), tomaron el valle del Jordán, este era un valle muy fértil, el cual Lot escogió para habitar porque pensó que había llegado al huerto del Edén.

“Trece” años más tarde el rey de Sodoma y los reyes de las ciudades colindantes, después de haber sido tributarios de Quedarlaomer, rey de Elam, se rebelaron. Esos cinco reyes que vivían en la llanura unieron sus fuerzas y permanecieron en el valle para enfrentar a los cuatro reyes que los invadieron y allí tuvieron una batalla.

Es bueno detenernos aquí para hacerles el siguiente comentario, uno de los principios de cómo estudiar la Biblia se conoce como “La Ley de Primera Mención”, esto significa que la primera vez que algo es mencionado en la Biblia, ese mismo significado se mantiene en todos los versículos siguientes en los cuales se vuelva a mencionar. Por lo tanto, el número trece nos habla de rebelión, es decir cuando volvamos a encontrar el número trece lo podemos relacionar con la palabra rebelión.

Continuando con mis comentarios, en esta batalla final del valle de Sidim, los reyes del valle del Jordán, es decir los ejércitos de Sodoma y Gomorra fueron derrotados y las ciudades fueron saqueadas, y como Lot vivía en ese lugar, fue tomado cautivo y le fueron quitados todos sus bienes.

Muchas personas al huir cayeron en los pozos de brea que abundaban en ese lugar y los sobrevivientes huyeron a las regiones montañosas.

Uno de los aliados de Abram le contó lo sucedido y que su sobrino Lot estaba prisionero. De repente vemos a Abram actuar de guerrero. Abram armó a 318 de sus criados para ir en busca de su sobrino (Con esto vemos que él tenía un gran campamento). Esos hombres eran siervos no guerreros por lo que asumo que fueron entrenados de inmediato, y como equipo trabajaron juntos de forma armoniosa. (Salmo 133:2) «¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!».

En la noche él y sus siervos, y atacaron a los invasores, cayendo de improviso sobre los 4 reyes y sus soldados, cuando estos estaban dormidos, y debido a esa estrategia Abram obtuvo la victoria. Los criados siguieron a los invasores hasta Damasco, muchos huyeron por el desierto, y dejaron a los prisioneros junto con sus bienes. Abram pudo rescatar a Lot y sus bienes; pero también rescató las personas y bienes que pertenecían a Sodoma y Gomorra.

Dice en 1 Corintios 10:11 «Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos»; por lo que en esta parte me quedé pensando en la guerra espiritual que vivimos a diario los cristianos, y el fracaso que tenemos cuando nos dormimos espiritualmente, permaneciendo inactivos y agobiados para continuar el paso en el caminar en la fe, acorde a los preceptos de Dios. Aunque seguramente la gran mayoría de nosotros estamos muy despiertos y firmes en la fe, deseo compartir estos estos versículos con ustedes:

«Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan. Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo. Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo» (1 Tesalonicenses 5:4-9)

Quiero finalizar recordándoles, como les he dicho anteriormente, que con este estudio que realizo no pretendo dar una certificada y legítima interpretación de la Biblia, sino más bien expresar desde “mi perspectiva particular” en apego a los conocimientos propios obtenidos por el estudio personal de las Escrituras, la revelación del Espíritu Santo, así como por las enseñanzas compartidas por hombres eruditos de la Palabra de Dios. Espero que estos estudios les sirvan a ustedes para iniciar sus lecturas propias, las cuales sean transformadas en “escudriñar con gozo los tesoros que se encuentran en la Biblia”, de manera que también puedan identificar y ofrecer una aplicación especial y personal a sus vidas y así ser saciados del manjar que el Señor nos brinda en su santa y bendita Palabra.

Dios le bendiga,

Sandra Núñez