Los versículos finales de capítulo 11, nos relatan la descendencia de Taré, y con eso nos presentan a Abram. A partir de éste capítulo 12 y hasta el 23 estaremos hablando de “Abram”, el hombre de fe.

En este capítulo la historia de Abram inicia con el “llamado de Dios”, ya que lo escoge para iniciar el plan redentor de Dios, para lo cual tendría que cumplir con las demandas de Jehová obedeciéndole en todo. Asimismo Dios les daría promesas de tierra y descendencias, es decir la continuación de su linaje, pues hasta ese momento Abram aun no tenía hijos.

Dios le hizo varias demandas a Abram, siendo estas:

a. Vete de tu tierra y de tu parentela: Dejar sus seres queridos, comodidad, seguridad, etc.
b. De la casa de tu padre: Abandonar sus costumbres y permitir ser nuevamente enseñado por Dios.
c. A la tierra que te mostraré: Confiar en que recibiría algo mejor, pero desconocido para él.

Dios le da promesas a Abram:

a. Haré de ti una nación grande: La cual incluía territorio geográfico; familia extensa y “descendencia, hijos” que aun él no tenía. De esa nación vendría el Salvador del mundo.

b. Y engrandeceré tu nombre, y serás bendición: El nombre original de éste varón de Dios, Abram, significa “padre enaltecido”. Veremos más adelante que luego su nombre Dios lo cambia a Abraham que significa “padre de una multitud”. Su nombre muestra lo que realmente llegaría a ser. Es interesante notar, que en el caso de Nimrod y los hombres que estaban construyendo la Torre de Babel, deseaban que sus nombres fueran recordados, pero todo eso lo hacían con motivos egoístas.

c. Serán benditas en ti todas las familias de la tierra: A través de él Dios reestablecía una nueva relación con todos los hombres.

Abram, el hombre de fe, obedeció al Señor, sin importarle todas las circunstancias adversas a las que se enfrentaría, lo único que sabía es que los propósitos de Dios debían de ser cumplidos y confiar en la fidelidad de Dios, quien no lo iba abandonar, ya que siempre cumple sus promesas. De él dice Hebreos 11:8 «Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba».

Nos encontramos es este pasaje con Abram el primer “misionero del mundo”, salió de la ciudad de Harán junto a su esposa y con Lot su sobrino, quien era huérfano y había sido criado por su abuelo Taré. Asumo que Lot era considerado como un hijo para Abram, pues desobedeció a Dios al llevarlo consigo, ya que Él le había dicho “deja tu parentela”. También vemos que Abram llevó consigo todos sus bienes y las personas que había adquirido, es decir que salió con la seguridad de que nunca más regresaría, de que le creía plenamente a la promesa de Dios.

Llegó a Canaán y en esa tierra se quedó en un lugar llamado Siquem. Es bueno saber que de Harán a Siquem había una distancia de 640 kilómetros, y que por la distancia ser tan grande y ser ellos un pueblo idolatra, probablemente hubiesen allí pocos creyentes en Dios, o quizás ninguno.

Siquem era una ciudad cananita reconocida por ser un centro religioso, siendo los cananitas politeístas quienes rendían cultos a muchos dioses, entre ellos Baal y Astarte, dioses de la fertilidad. Sus prácticas religiosas incluían sacrificios humanos y de animales, así como actos sexuales, para eso erigían altares o santuarios a sus deidades.

En Siquem apareció Jehová a Abram y le reveló que esa era la tierra prometida a su descendencia. Me imagino el asombro y la alegría de Abram por tal extraordinaria visita, y la verdad que mostró el alto significado de la misma pues edificó allí un altar a Jehová, siendo eso una señal de adoración, la cual servía primero para Dios y segundo para que todas las personas vieran la marca visible de que él y su familia hacían culto únicamente al Dios verdadero, (Josué 24:15) «pero yo y mi casa serviremos a Jehová».

Luego vemos que Abram se traslada a una región montañosa entre Bet-el al occidente y Hai al oriente, y allí es donde él va a vivir, y vuelve a edificar un altar, como testimonio de que él adoraba al único Dios. Abram, daba testimonio donde quiera que fuere de daba adoración únicamente al verdadero Dios.

Este relato concluye diciendo que Abram se movió como peregrino y fue hacia la parte sur de Canaán, a un lugar más cercano a Egipto.

Amados hermanos y amigos, imitemos a Abram, mostremos con nuestro testimonio de vida que adoramos al único verdadero Dios y Señor, para esto modelemos a Cristo. Oremos para que siempre podamos impactar a otros con nuestro testimonio de vida, y así anhelen conocer a nuestro Señor Jesucristo.

Quiero finalizar recordándoles, como les he dicho anteriormente, que con este estudio que realizo no pretendo dar una certificada y legítima interpretación de la Biblia, sino más bien expresar desde “mi perspectiva particular” en apego a los conocimientos propios obtenidos por el estudio personal de las Escrituras, la revelación del Espíritu Santo, así como por las enseñanzas compartidas por hombres eruditos de la Palabra de Dios. Espero que estos estudios les sirvan a ustedes para iniciar sus lecturas propias, las cuales sean transformadas en “escudriñar con gozo los tesoros que se encuentran en la Biblia”, de manera que también puedan identificar y ofrecer una aplicación especial y personal a sus vidas y así ser saciados del manjar que el Señor nos brinda en su santa y bendita Palabra.

Dios le bendiga,

Sandra Núñez