En un pasado comentario me comprometí a hablarles sobre el linaje de Sem, hoy es el tiempo. Primero, recordemos que Noé había hecho un pronunciamiento espiritual sobre su hijo Sem, diciéndole “Bendito por Jehová mi Dios sea Sem, y sea Canaán su siervo” (Génesis 9:26). Como les dije anteriormente, esa tremenda bendición tiene un portentoso carácter espiritual ya que se trata de la relación con Dios que tendría Sem, ya que de éste linaje es que surge Abraham, el pueblo elegido de Dios y el Mesías nuestro Señor Jesucristo.

Pues bien, poco les tengo que contar, pues los versículos Génesis 11:10-26 hablan por sí mismos, ya que sabíamos que la línea mesiánica viene a través de Sem, hijo de Noé, y este relato nos presenta un listado de los descendentes de Sem hasta Abraham quien proviene de ese linaje, así como también la nación judía que conquistarían la tierra de Canaán bajo el liderazgo de Josué.

Se que muchas personas no les agrada leer los capítulos de la Biblia que contienen genealogías, pero con esta ilustración, espero les sirva de ejemplo a las personas que nos les gusta leer esos capítulos, para que puedan entender la importancia de los mismo. Les exhorto a que revisen el árbol genealógico que preparé basado en los versículos que estamos estudiando. En esa ilustración vemos como desde Sem llegamos al nacimiento del Abraham, conocido como el padre de la nación de Israel, la escogida por Dios; y de allí llegamos hasta Jesús, el mesías esperado, portador del cumplimiento del plan redentor de Dios, nuestro amado Señor Jesús, pues ante tal hecho agregué las líneas faltantes para completar la genealogía desde Abraham hasta nuestro Señor Jesús, las cuales aparecen más adelante en este mismo libro de Génesis y se completa con el primer capítulo del libro de Mateo.

Otro punto interesante a destacar, es ver como bajo el “linaje de bien” están registrados los nombres de los grandes hombres de la Biblia que fueron bendecidos y usados por Dios para dirigir a su pueblo, sacarlo de la esclavitud, llevarlos en un viaje físico a través del desierto, en fin, hombres de Dios cuyos nombre quedaron registrados en el corazón del pueblo de Israel desde los tiempos de los patriarcas hasta el día de hoy, pues su misión era en definitiva guiar al pueblo a la morada de Dios, abrazando en ese viaje a nuestro amado Jesucristo que murió en una cruz para nuestra salvación.

En esta hermosa aventura que nos hemos embarcado todos los que estamos participando de este estudio cronológico de la Biblia, estaremos conociendo a fondo las vidas de muchos de los hombres mencionados en la descendencia de Sem, y clamaremos a Dios para que nos vivifique en Su Palabra, pues es de suma importancia que pongamos por obra lo que nuestro amado Dios nos enseñara, pues dice 1 Corintios 10:11 «Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos».

Amados hermanos y amigos, lo mas impactante para mi es la inmensa alegría siento al saber que todos nosotros también estamos en ese linaje del bien, pues hemos reconocido a nuestro amado Señor Jesucristo como nuestro Salvador y Rey, y por eso se cumple la promesa en cada uno de nosotros dada en 1 Pedro 2:9 «Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable».

Quiero finalizar recordándoles, como les he dicho anteriormente, que con este estudio que realizo no pretendo dar una certificada y legítima interpretación de la Biblia, sino más bien expresar desde “mi perspectiva particular” en apego a los conocimientos propios obtenidos por el estudio personal de las Escrituras, la revelación del Espíritu Santo, así como por las enseñanzas compartidas por hombres eruditos de la Palabra de Dios. Espero que estos estudios les sirvan a ustedes para iniciar sus lecturas propias, las cuales sean transformadas en “escudriñar con gozo los tesoros que se encuentran en la Biblia”, de manera que también puedan identificar y ofrecer una aplicación especial y personal a sus vidas y así ser saciados del manjar que el Señor nos brinda en su santa y bendita Palabra.

Dios le bendiga,

Sandra Núñez