Gén 8:1 «Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca; e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas». Según podemos ver en este versículo Dios no se olvida de los suyos y por siempre los cuida y cumple Sus promesas, Su fidelidad es grande. El arca descansó sobre una montaña, es decir que Dios tiene tiempo de reposo para Su pueblo que ha pasado por duras pruebas, demostrándonos esta historia la misericordia de Dios en proveer constantemente esperanzas a Noé. Asimismo vemos como aun hoy continua dándonos promesas y nos colma de esperanzas ante cada una de nuestras situaciones adversas.

Espiritualmente el relato del cuervo y la paloma tiene un significado, el cual lo explicamos en nuestra pasada enseñanza. Solamente comentare que la paloma regresó con una ramita de Olivo, la cual es símbolo de paz, nueva vida y la resurrección de la raza humana.

A pesar de que Noé por sus propios medios comprueba que la tierra estaba seca, él esperó la instrucción del Señor, pues él era un hombre de paciencia, constancia y sobre todo de obediencia a Dios, por lo que estaría presto a cumplir a cabalidad el propósito de su redentor. Me imagino lo deseoso que debía estar Noé por tocar tierra firme, luego de haber permanecido allí por casi un año, sin embargo no salió del arca, aun estando seguro de que todo el ambiente estaba totalmente restaurado.

Finalmente, Dios ordena a Noé que salga con todos los sobrevivientes para poblar nuevamente la tierra restaurada Génesis 8:16-17), tal como un día dijo a Adán “fructifiquen y multiplíquense sobre la tierra”. De esta forma Noé se convierte en el segundo padre de la raza humana.

Algo interesante es ver que el mismo tipo de hombre que entró en el arca, es el que sale de arca, es decir hombres pecadores. No hubo cambios en ese sentido, pero si debemos resaltar que quedaban unos pocos hombres que daban testimonio de que Dios es fiel y bueno, y que ellos estaban dispuestos a esperar el cumplimiento de la promesa dada de “que vendrían un redentor” (Génesis 3:15). Por ello la importancia de mencionar el pacto que Dios hizo con el hombre mostrado con el “arco iris” el cual serviría como señal de para que Dios nunca más volviera a exterminar al hombre con agua.

Nótese que Dios dice en Génesis 9:16 «Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra», ese versículo no dice que “usted lo vería”, sino que “Él lo vería”. Sin embargo dice 2 Pedro 3:7 «pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos».

Amados hermanos y amigos, prontamente vuelve otro juicio, por los mismos motivos que el diluvio, pero ahora existe una gran diferencia, tenemos nuestro redentor que hizo Su sacrificio, a través de verter su sangre preciosa al morir por nuestros pecados en la cruz del calvario, y haber resucitado al tercer día; y hoy tenemos la esperanza de recibirlo como nuestro Dios y nuestro Salvador, para ser librado del próximo juicio final. Dios nos ha ofrecido a todos que si nos arrepentimos de nuestra vana manera de vivir y aceptamos a Cristo, el refugio que ahora Él nos ofrece, seremos salvo del próximo juicio en fuego. Por eso te hago las siguientes preguntas para que tu las respondas en tu corazón:
- ¿Has aceptado a Jesucristo como tu dueño y Señor?
- Si tu respuesta a la pregunta anterior es si, ¿Estás viviendo acorde
con Su Palabra y preceptos?
- ¿Estás seguro de tener la salvación tan grande que Él te ofrece por
gracia? Hebreos 2:3 «¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron».

Quiero finalizar recordándoles, como les he dicho anteriormente, que con este estudio que realizo no pretendo dar una certificada y legítima interpretación de la Biblia, sino más bien expresar desde “mi perspectiva particular” en apego a los conocimientos propios obtenidos por el estudio personal de las Escrituras, la revelación del Espíritu Santo, así como por las enseñanzas compartidas por hombres eruditos de la Palabra de Dios. Espero que estos estudios les sirvan a ustedes para iniciar sus lecturas propias, las cuales sean transformadas en “escudriñar con gozo los tesoros que se encuentran en la Biblia”, de manera que también puedan identificar y ofrecer una aplicación especial y personal a sus vidas y así ser saciados del manjar que el Señor nos brinda en su santa y bendita Palabra.

Dios te bendiga

Sandra Núñez