Génesis 1:1 «En el principio creó Dios los cielos y la tierra», con esta impactante oración inicia la Biblia, la Palabra de Dios; enseñándonos que nada existía desde la eternidad, y por ende que ninguna circunstancia extraña originó la tierra, sino que todo el universo fue creado por el Ser Supremo, Dios, su nombre, Jehová. «El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas» (Hechos 17:24-25)

Dice Génesis 1:2 «Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas». Cuando leemos los versículos 1 y 2 podemos creer que están cercano en tiempo, lo cual no es así. Muchos teólogos informan que ocurrió una gran catástrofe entre versículo 1 y el versículo 2, ya que las tinieblas, caos y desorden, denotan la ausencia de Dios, y Él creo la tierra para ser habitada, lo cual es comprobado de acuerdo a las investigaciones y hallazgos del espacio, pues la tierra parece ser el único planeta habitable de todo el universo. Asimismo, podemos ver como la Biblia lo muestra en los siguientes versículos:

• Isaías 45:18 «Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro»

• Jeremías 4:23 «Miré a la tierra, y he aquí que estaba asolada y vacía; y a los cielos, y no había en ellos luz.»

Para nosotros los cristianos la Palabra de Dios, la Biblia, es nuestra mayor autoridad, y estamos llamados a escudriñarla, es decir examinarla detenidamente para conocer el corazón de Dios y de nuestro amado Señor Jesús; además para encontrar allí los tesoros ocultos y saber el misterio del reino de Dios.

• Juan 5:39 «Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí»

• Marcos 4:11 «Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas»

En relación a la convulsión ocurrida en el globo terráqueo, se considera que la misma sucedió en un periodo de tiempo desconocido para el hombre, pero establecido entre los versículos 1 y 2 de Génesis 1; esto muchas veces es utilizado en la controversia existente de la edad de la tierra, puesto que para:

• Los cristianos: La base bíblica para establecer la existencia de nuestro planeta se corresponde considerando que el sexto día de la creación fue realizada en un periodo de 24 horas, luego se toma como referencia la genealogías descritas en los capítulos del 5 al 11 de Génesis, se le agrega el tiempo de Abraham y se realiza el cálculo adecuado, el cual no voy a hacer en estos momentos, y eso nos da que la tierra tiene aproximadamente 6,000 años.

• La ciencia: La mayoría de los científicos actuales dicen que la tierra tiene 4.6 billones de años, se basan en el cálculo de la edad de las rocas y fósiles para ello utilizan “la prueba del carbono 14” (ritmo de desintegración del elemento). En fin la ciencia ha logrado presentar pruebas y descubrimientos de que la tierra en realidad es antiquísima, para ello usan la geología, arqueología, oceanografía, en fin todo lo que les sirva para presentar sus teorías.

Amados hermanos y amigos, nosotros los cristianos sabemos que Dios es quien tiene la repuesta, haciéndome esto recordar lo que dijo Dios a Job, «¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia» (Job 38:4). Asimismo, recordemos que nuestra confianza absoluta está en la Palabra de Dios.

Continuando con mis comentarios, entonces vemos luego la edificación o construcción de la tierra, es decir que por Dios creo de “nuevo” entre los versículos 3-31.

Es importante destacar la participación del Padre, Hijo y el Espíritu Santo durante la creación, esto se presenta de forma alusiva en Génesis 1:26 «Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra».

Llegamos al capitulo dos, donde se presenta la creación suprema de Dios, el hombre. Dios hizo todas las cosas por medio de Su palabra, pero al hombre lo formó con Sus propias manos y le dio “aliento de vida” (Gn 2:7). En ese capítulo vemos instaurado el matrimonio, la provisión de casa y alimento.

Otro punto a considerar el señorío dado al hombre sobre toda la tierra, pues Dios le dijo a Adán que pusiera nombre a todos los animales sobre la tierra, yo me pongo a pensar en las tantas ocasiones que se me han olvidado los nombres de personas conocidas, y por eso creo que Adán fue dotado de una excelente memoria.

Tocamos ahora el capítulo 3, el cual es conocido como uno de los capítulos fundamentales de la Biblia debido a su contenido. Allí encontramos en acción al “hombre” mostrando su impotencia al estar alejado de Dios, quedando vulnerable al pecado; también está “Satanás”, quien una vez fue un querubín, pero debido a su posición se llenó de orgullo y arrogancia y quiso sentarse en un trono y ser semejante a Dios (Ezequiel 28:12-14 e Isaías 14:13-14); tambien está Dios como Todopoderoso mostrando su gracia hacia la humanidad, y dando la promesa de un redentor, el cual reestablecería la comunión del hombre con Dios y por medio del cual obtendría la salvación del alma, ese es nuestro amado Señor Jesus.

Pues bien, Adán y Eva pecaron, desobedecieron el mandato de Dios, y perdieron su inocencia (Génesis 2:8). Fueron tentados por Satanás, quien se apareció a Eva en forma de serpiente «Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz» (2 Corintios 11:14). La serpiente le hizo dudar de Dios y ellos cedieron a su propuesta, pecando así contra Dios, trayendo esto consecuencias tan funestas, las cuales tenemos hasta el día de hoy.

Quiero finalizar recordándoles, como les he dicho anteriormente, que con este estudio que realizo no pretendo dar una certificada y legítima interpretación de la Biblia, sino más bien expresar desde “mi perspectiva particular” en apego a los conocimientos propios obtenidos por el estudio personal de las Escrituras, la revelación del Espíritu Santo, así como por las enseñanzas compartidas por hombres eruditos de la Palabra de Dios. Espero que estos estudios les sirvan a usted para iniciar sus lecturas propias, las cuales sean transformadas en “escudriñar con gozo los tesoros que se encuentran en la Biblia”, de manera que usted también puedan identificar y ofrecer una aplicación especial y personal a su vida y así ser saciado del manjar que el Señor nos brinda en su santa y bendita Palabra.

Dios les bendiga,

Sandra Núñez