«Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado» (Mateo 13:10-11).

Las “Parábolas de Jesús” son maravillosas y hermosísimas narraciones que dijo nuestro Señor Jesucristo; con las cuales enseñaba sobre el reino de los cielos, así como verdades espirituales y morales. Clamemos a nuestro Señor para que el Espíritu Santo para que al leer estas enseñanzas podamos recibirlas con entendimiento, «Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras» (Lucas 24:45).

Mis amados hermanos y amigos , les pido sus oraciones para que el Señor nos motive a todos a aplicar en nuestras vidas lo que Dios nos manda a través de Su Palabra, a fin de estar listos esperando a nuestro Señor Jesucristo con nuestras vestiduras blancas, viviendo una vida en santidad, es decir apartados para el Señor. De igual modo oremos para que el Señor nos colme de sabiduría y que podamos reflexionar y modificar nuestras forma de conducirnos, en los casos precisos, a fin de deleitarnos haciendo la voluntad de Dios, «para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento» (Colosenses 2:2).

Gracias de todo corazón, por permitirme acompañarles en su caminar en la fe, para que «Hablando la verdad en amor, crezcamos en todos los aspectos en aquel que es la cabeza, es decir, Cristo» (Efesios 4:15 LBLA).

Quiero finalizar recordándoles, como les he dicho anteriormente, que con este estudio que realizo no pretendo dar una certificada y legítima interpretación de la Biblia, sino más bien expresar desde “mi perspectiva particular” en apego a los conocimientos propios obtenidos por el estudio personal de las Escrituras, la revelación del Espíritu Santo, así como por las enseñanzas compartidas por hombres eruditos de la Palabra de Dios. Espero que estos estudios les sirvan a ustedes para iniciar sus lecturas propias, las cuales sean transformadas en “escudriñar con gozo los tesoros que se encuentran en la Biblia”, de manera que también puedan identificar y ofrecer una aplicación especial y personal a sus vidas y así ser saciados del manjar que el Señor nos brinda en su santa y bendita Palabra.

Dios les bendiga

Sandra Elizabeth Núñez