Iniciamos estudiando “la oración modelo, el Padre Nuestro”, oración que le enseñara Jesús a sus discípulos; la cual está descrita en los Evangelios de Mateo 6:9-13 y Lucas 11:2-4.

Desde el Antiguo Testamento quedó establecido que es a través de la oración que nos podemos comunicar con Dios, esto lo podemos ver en el estudio del Tabernáculo, específicamente con el mueble del “Altar de Incienso” (Éxodo 25:1-10), el cual es figura de Cristo como “Sumo Sacerdote” intercediendo por los suyos; también es figura de la vida devocional de oración e intercesión (Ex 30:1) que debe tener el creyente.

Recordemos qué «Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos» (1 Corintios 10:11 RV60); «Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza» (Romanos 15:4).

Pues bien el “Altar de Incienso” era usado para quemar incienso al Señor el cual era preparado con “una receta dada por Dios”, y puedo ver eso como una semejanza de “la oración modelo dada por Jesucristo a sus discípulos”, es decir a nosotros. Les sugiero leer la infografía relativa a este mueble, en la cual luego de haber estudiado esa porción de la Biblia hago mis comentarios y ya explico con mayor detalle la relación entre el mueble “Altar de Incienso” y la oración.

Es interesante saber que el Altar de Incienso estaba ubicado en el “Lugar Santo” delante de la puerta llamada “La Verdad” la cual da paso al Lugar Santísimo; allí donde está la presencia misma del Dios viviente. Esto tiene un significado y es “que la oración es el medio para poder tener comunión con Dios” y que de ese modo podemos entrar delante Su presencia.

Algo importante a destacar es que en la infografía del Altar de Incienso digo que la “Cornisa del altar de Incienso” muestra que Dios estableció principios de cómo orar, siendo estos:
• Orar al Padre (Mateo 6:9)
• En el nombre de Jesús (Filipenses 2:10)
• Constantemente (Romanos 12:12)
• Apartar tiempo (Salmo 55:17)
• Sin cesar (1 Tesalonicenses 5:17)
• Sin repeticiones (Mateo 6:7)
• Orar con fe (Santiago 1:6-7)

Para concluir, en la presente ilustración hago una asociación de los tipos de oraciones con cada una de las oraciones gramaticales que componen el “Padre Nuestro”; luego hice una distribución porcentual a fin de determinar cuál sería “una buena forma de hacer la oraciones que elevaremos a nuestro Dios”. Claro esto no es una fórmula, ni estoy diciendo con esto que es la forma en la que debemos hacer las oraciones, solamente es una simple sugerencia la cual de ser practicada se debe acompañar a la dirección que nos trace el Espíritu Santo; ya que dice en Romanos 8:26 «Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles».

Resumiendo lo anterior, mi sugerencia es que al orar primero déjese dirigir por el Espíritu Santo, y como oramos en el espíritu pero con entendimiento, sugerimos evalué que la composición de sus oraciones contengan en cantidad de mayor a menor:
• Adoración (37.5%)
• Acción de gracias (25%)
• Súplica (12.5%)
• Confesión (12.5%)
• Intercesión (12.5%)

Dios le bendiga,

Sandra Elizabeth Núñez